Echo de menos todo y nada. Me despierto y echo de menos sentir tu aliento en mi oreja. Me levanto y echo de menos dejarte en la cama. Echo de menos escibirte notas en el frigorífico. Anhelo hacer cenas para dos. Ya no te espero por las tardes, a la salida del trabajo. Ya no te busco por las calles, intentando crear una mera coincidencia. Ya no me late el corazón con tanta fuerza. Deseo sentirte de nuevo, que tus labios me acaricien. Deseo mirarte a los ojos y sentir la pasión. Deseo que me abraces, me sonrías, me llames, me nombres, me pienses.

Después de tanto anhelar y desear, ahora solo rezo. Rezo sin parar en soledad. Pido que todo te vaya bien y, por supuesto, que nos vayamos a encontrar en otra vida en la que podamos amarnos en paz.
3 curiosos ¿Te atreves a opinar?:
Hola Emma! Vaya mezcla de sentimientos, por un lado el querer que todo fuera como antes, y por otro saber que hay que arrancarlo y mirar hacia adelante. Comentar que la felicidad es querer lo que se tiene, y no tener lo que se quiere; y que además de rezar hay que actuar para salir hacia adelante :)
Un abrazote.
PD La foto está muy bien
El relato refleja ese cristal, transparente como si no existiera, con el que choca el amor de un lado y el tiempo del otro.
Como si surgiera cuando ambos dejan de coincidir o nunca coincidieron. Y expresas muy bien esa decisión mezcla de firmeza y anhelo de que pueda un día romperse ese cristal.
Un abrazo
Reithor: Es una lucha de sentimientos muy dura, la verdad. ¡Qué razón tienes cuando dices que la felicidad está cuando quieres lo que tienes! Muchas gracias por pasarte por aquí, siempre es un halago. Un abrazo fuerte!
Carlos: Muchas gracias! Tus frases siempre me fascinan!!! Me encanta! A veces hay que romper ese cristal, dejar todo a un lado y, como dice Reihor, actuar! Un abrazo muy fuerte para ti también!
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